1)Yo como mal de la humanidad, atrapado en la caja de mi cuerpo: mi cuerpo es tu esperanza o tu esperanza es mi prisión y mi pasado.
2)Las divinidades para completar las fisuras y resquicios de la metáfora.
3)Juego con "porque atravesaste". La mirada que atraviesa, que certifica la realidad de un hueco, vacío, falta, por la que se cuela el otro. Curiosidad, ignorancia.
El amor nos permite conocer el tiempo. El no saber de amor condena al sujeto a la eternidad, que es una prisión.
Experimento 1: Pongamos a Narciso delante de su prisión. Con amor, Narciso convierte su eterna prisión en un río. Y se mueve hacia la muerte.
Experimento 2: Pongamos a Eco delante de su amor. Puro amor, su prisión desaparece. Puro instante del objeto amado. Efímero.
Experimento 3: Pongamos a Dafne en opuesto al amor. Se vuelve inmóvil madera por clemencia de su padre, un río. Eternamente recuerda a los que imperan: “eres mortal”.
Experimento 4: Pongamos a Apolo delante de su amor. Puro movimiento, su prisión al mínimo de un dardo, de un rayo de luz o de una herida de muerte. Apolo es un beso de veneno y de cura, y destello de la razón. El dios que persigue a la mujer y a la gran serpiente. Y el que desconcierta el saber con sus oráculos.