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domingo, 7 de febrero de 2016

Enfad y olopa

Sobre un laurel de simpatías va la razón.
De lo que enuncia escucha partes y luego olvida.
Partes que quieren ser un todo ciegas de sí.
Vas a mirar un trozo del deseo
pero el deseo fue trozo de un río
pero ese trozo es tu propio padre
que en la mirada excita algún querer
que quizás vuelva.
Quien habla abriga al mundo con un velo de fe
y da al terror azúcar de misterio,

y en un recodo del misterio
ha de topar con la divinidad.

sábado, 15 de noviembre de 2014

martes, 28 de octubre de 2014

Mitos deconstruidos: Apolo y Dafne


Cuando la luz mira ve a trozos de madera.
Tú miras y ves la gloria de los héroes.
Me miras y hablas del vacío y de la luz.


lunes, 20 de octubre de 2014

Instantáneas de amor

El amor nos permite conocer el tiempo.
El no saber de amor condena al sujeto
a la eternidad, que es una prisión.

Experimento 1: Pongamos a Narciso delante de su prisión. Con amor, Narciso convierte su eterna prisión en un río. Y se mueve hacia la muerte.

Experimento 2: Pongamos a Eco delante de su amor. Puro amor, su prisión desaparece. Puro instante del objeto amado. Efímero.

Experimento 3: Pongamos a Dafne en opuesto al amor. Se vuelve inmóvil madera por clemencia de su padre, un río. Eternamente recuerda a los que imperan: “eres mortal”.

Experimento 4: Pongamos a Apolo delante de su amor. Puro movimiento, su prisión al mínimo de un dardo, de un rayo de luz o de una herida de muerte. Apolo es un beso de veneno y de cura, y destello de la razón. El dios que persigue a la mujer y a la gran serpiente. Y el que desconcierta el saber con sus oráculos.

miércoles, 13 de agosto de 2014

Que la luz te ame

–¡Hazme, padre, del laurel
que he sido siempre; vaya a ser
que la luz me mate! –Niña, niña,
¿y cómo evitarás que la luz te ame?



*Más sobre la ejecución de la ley del padre*
*Sobre la posición amante de Apolo*

Aunque este parece el mito de una transformación, aquí lo vemos como el mito de la no-transformación: el deseo de ser inamovible. 
Sin embargo, también se presenta como un imposible: la luz, la realidad, es movimiento. 

Hay una dialéctica entre dos padres: Apolo y el río (Peneo o Ladón). En Apolo el movimiento es el deseo, la persecución. El río debiera pensarse como movimiento, pero se piensa como esa paradoja Heraclitiana. Apolo es un nuevo amante, mientras que el padre es el amante ya establecido. Dafne rechaza la posición de amada para Apolo. El padre río, aparentemente la salva y frustra el deseo de Apolo, pero al convertirla en una planta queda armonizada en su necesidad de luz.
 

viernes, 8 de agosto de 2014

Amantes y amados

Zeus:
Es amante. En el caso de Europa, adopta una posición de pseudo-amado (toro manso, se deja acariciar). Europa era una niña en posición de amada, mimada, protegida, ¿consentida?; pero Zeus la convierte en amante, y entonces la rapta en una relación de dos amantes: la civilización que surge de Europa será la civilización del toro Minos.
Amado: estable en la posición propia.
Amante: trabajo de transformación propia y del objeto amado para hacer posible el amor. Otorga a los futuros objetos amados (hijos) los atributos del amor original (toro) –esto podría ser también en posición de amado, como tributo para ganarse el amor del dios–.

Apolo:
Sus primeras aventuras (Pitón, orgullo...) lo presentan en posición de amado. Con Dafne, parece tener posición de amante (no estoy seguro); Dafne podría huir de esa posición excepcional de amante, obsesivo, perseguidor... pero ella, en posición de amada (amada exclusivamente por el padre-río) ¿no se sentiría complacida por el amor de Apolo? ¿Puede la posición de Dafne, de completa amada, no permitir el acceso de otro amor? Si Apolo fuera amante, conocería la posición de Dafne, la respetaría, trabajaría con ella para transformarla, antes de que se dejara enleñecer por el padre-río.
Hemos de deducir que en este mito, Apolo, con su frustración, podría haber aprendido el juego de amante amado. ¿Por qué? Los atributos de Apolo son de amante: dador de luz, dador enfermedades, impulsor de la razón, el conocimiento, la verdad, el arte, la belleza. Apolo proporciona aquello que puede hacer que los hombres amen en posición de amantes. El laurel, en cambio, es el emblema de los triunfadores, aquellos que corren peligro de caer en una posición de amados tan dura como la de Dafne. El mensaje del Laurel sería ambiguo: “tu victoria es irreal, como la de Apolo con Dafne” (= lo que has conseguido tal vez no haya sido por ser un verdadero amante), “tu victoria te otorga el objeto de deseo de Apolo” (= eres digno de ser amante); ¿solía acompañarse de veras por el mensaje “recuerda que sólo eres un hombre”? (= recuerda que has de ser amante y no amado); sin embargo, el laurel es como la última prueba del vencedor (= después de triunfar, ahora vence la tentación de quedarte como amado).
Ironía: Si con la transformación en laurel, Dafne pretendía ser amada exclusivamente por su padre-río; Apolo consigue que el laurel sea amado por todos los que compiten por ser amados, o compiten por ser los mejores amantes; en cualquier caso, la convierte en el objeto de amor de todos los que tienen algo que ver con el amor de Apolo.
Amado: lucha por la victoria y la primacía. ¡Intocable! (Igual a Artemis)
Amante: trabaja por que el otro venza, otorga a lo amado los atributos que le permitan vencer, ser verdadero y hermoso. Entrega.

Aquiles:

Su historia es una ambivalencia entre el que ha nacido para ser amante, pero su elección es ser amado. Así, su destino lo pone en una disyuntiva: amar y morir joven (y ser amado eternamente) o ser amado y morir anciano (pero no ser amado por la posteridad). Aquiles no puede ver en la segunda opción una oportunidad para ser amante. Él ama por obligación para luego ser amado eternamente. Aún así, se disfraza de amado para no tener que amar (pero Ulises descubre su verdadera condición: no sólo es capaz de quedarse siendo amado un tiempo, sino que está dispuesto a luchar por ser amado eternamente). La Ilíada lo sitúa claramente en su posición de amado: el asunto de Briseida* lo devuelve al estado original. Es precisamente la relación entre su amante-amado Patroclo y su enemigo Héctor quien lo devuelve a posición de amante: ama a Patroclo a través de la venganza, y ama a Héctor a través de su odio. Pero obsérvese que Aquiles no trabaja su amor en vida, sino que es en la muerte de Patroclo cuando lucha por él, y en la muerte de Héctor cuando lo trabaja (hace de él un arado).
* Obsérvese que la peste mandada por Apolo por Briseida, que debe ser devuelta a su padre, es un asunto parecido al de Dafne y su padre-río. Briseida, en cambio, pasa a ser como un laurel emblema del campeón.
Amado: Demandante de atributos. Hacer de la postura de amante algo pasajero para ser amado.
Amante: Insistencia en la necesidad de que algo sea amado-odiado. La muerte no destruye el amor.


Ulises:
Ulises, en la Odisea, está rodeado o en sucesión de pasajes que deberían trabajar su amor: hacerlo amante. Pero en todos ellos no parece demostrar amor ni a sus compañeros, ni a sus amantes, ni a su hijo, ni a su esposa, ni verdadero odio a los pretendientes. Todo lo hace por intercesión de Atenea, es decir, es un calculador. Su proyecto es la eficacia. Poseidón es un maestro de matemáticas dictando problemas y Atenea una chivata que mima a su hijo.
Los marineros se dejan matar por Ulises. Si no abandonan el barco a las primeras de canto ¿es que aman a Ulises? Los feacios escuchan el relato de un pirata sin escrúpulos, ¿cómo es posible que Alcínoo no lo expulse al saber de tanta fechoría –y tanta princesa enamorada–? ¿Realmente es que lo aman? Telémaco –al que le gusta mirar a los pretendientes a pesar de sus maldades– abandona a su madre y viaja en busca de su padre; luego, un vagabundo cualquiera le dice que es su padre y se lo cree, tras confundirlo con un dios; incluso recrimina a su madre que no se rinda de amor ante el “retornado” Ulises; ¿qué tipo de hijo es este? Lo de Penélope no tiene nombre (“pero tu corazón ha sido siempre más duro que una piedra” = σοὶ δ’ αίεὶ κραδίη στερεωτέρη  έστὶ λίθοιο). En fin, en los personajes no brotan las emociones propias de sus aventuras... todo es un entramado narrativo; si bien, toda la narración es un baile de objetos de deseo. Es como un ¡capullos! ¿cómo podéis ser tan amados y no aprender a ser amantes? Homero nos insulta con su Odisea; y nosotros, incautos, nos enamoramos de Homero. Pero no hemos aprendido aún a amar a Homero de verdad. Hay, pues, un problema no resuelto, pendiente de resolución en la Odisea.
Amado: cualquier cosa es amada; si no, no sería (fácil: no entraría en la narración).
Amante: ignorante cuya ignorancia produce saber y amor, a los que sólo puede acceder de forma indirecta, entregado –devuelto– por el otro (que no tiene por qué).

***

miércoles, 6 de agosto de 2014

Dafne de Apolo

Leñosa búsqueda mi origen en el reino
donde fermenta la muerte, los pecados,
y la humedad esencia de mi padre.
Qué hiciste de mí, mi miedo;
qué hubiera hecho de mí el fuego de tu amor;
qué harán de mí los sueños de aquellos valientes,
los que aman, los que lanzan sin pudor
a la victoria su corazón y sus brazos.
Ahora me creerás inmóvil y culpable
cuando alzo impotente el veneno de mis hojas
hasta tus lejanos rayos, Dios, inalcanzable.
Pero es el mecánico aletear de los insectos
y el inquieto idioma de los pájaros
por donde tu perdón deja aún rezumar mi libertad. 


domingo, 13 de julio de 2014

Eros y Psique

En la luz se esconde el monstruo.
En la noche profunda oscuridad.
Abrirás la tenue dermis de los días,
con la afilada hoja de tu mirada.


lunes, 30 de junio de 2014

Ianus Exitus

Es imposible salir sin éxito.
Extraño entonces los triunfos.
Un poco de laurel que es el milagro
de la persecución (y aún no sabían
nada, en todo caso,
de la superposición ni los fotón-
es).