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sábado, 22 de noviembre de 2014

Portador de la sagrada égida

Creer que el conocimiento de la verdad de la muerte
ha de salvarnos, y poner su emblema en nuestro escudo
como saludo o recordatorio a la victoria.
La égida que estaba hecha con piel de serpiente.
Que fue curtida a lenguas de momentos.
Creer que por los ojos de la égida
verán los enemigos su propio miedo insondable.
O no saber. Ser el portador sin más del signo.


martes, 11 de noviembre de 2014

De Perseo a Medusa

No tenemos ojos. Son nuestros fantasmas
quienes miran por nosotros.
Así que he decidido
ir de uno en uno, de fantasma en fantasma,
de mío en mío, no sé, a arrancarles
los ojos, a que me enseñen a no ser ellos.
¿Quiénes son, cómo encontrarlos, cuál es su idioma?
Comparten acaso un mismo ojo y un mismo diente.
Tú fuiste mi fantasma preferido, pero antes
no lo sabía, ¿y ahora lo sé, cómo? Me contaron
cosas horribles de ti. Paradigma del horror.
Te llamaban objeto de mirada prohibida.
¿Qué veías tú entre nuestros ojos huidizos
y nuestro corazón de piedra y nuestro valor?
Yo sólo me atrevo a recordarte de reojo,
a través de este escrito, de esta lectura castrada.
_
Empeño de demostración y convencimiento.
Sabed que con sus pezuñas pisó sangre
justo antes de que cabalgara por los aires.
Eso es un hecho. Sigue siendo un hecho.
Sabed que a aquel guerrero no se le conocen batallas.
Yo no las conozco. Si las invento. Pero son
testimonios de un cuerpo glorioso, en cuyas
venas circulaban los prodigios.
¿Qué más surgió, qué pudo callarse?
¿Por qué me sigues
hablando con enigmas?
_

Tuvo que ser por milagro del oro
(mi abuelo antes de nacer nos encerró en una torre
si yo llegué a conocer a mi madre mujer hermosa
incluso a través de un velo de piedra).
Qué es el oro nadie lo comprende aún.
Después de nacer, mi abuelo hizo de
la torre un barco, de un ataúd un barco,
de un cofre hizo un barco como si el mar no
fuera un milagro. Mi padre es el oro
y fuimos pescados: un barco, un ataúd,
un cofre y una torre entre las redes.
Fui impedido, amilagrado, arrojado y pescado
hasta nacer para los hombres.
Eso te contamos, rey del lugar, que pronto
insistes en arrebatarme a mi madre,
mujer hermosa.
_
Pero cuando te conozca, dicen, conoceré a la mujer,
a la mujer hermosa atada fuera, no dentro de la roca.
La que va a ser devorada por la mar, también mujer,
por culpa, culpa, culpa, del orgullo de su madre.
Orgullosa mujer de cadenas hermosas, orgullosa
de su hermoso mar, su hermosa roca culpable.
Cuando yo vuele, dicen, con tu mirada en las manos,
con tu verdad oculta en mi zurrón
¿por qué dicen que hermético?
_
Los cabellos de una mujer son serpientes y su veneno la belleza.
Pero tus cabellos son serpientes de verdad y su veneno.
Todo está al revés. La belleza es un veneno de piedra
para mis ojos de piedra y un velo de mi mirada.
La mujer es una piedra de verdad un mar
cuya belleza es la mirada lanzada, la visión que vuela
–cadenas que serpean por tu cuerpo como un mar al viento–
veneno de libertad como te pienso
ahora cortada.
_
A los hombres les gusta jugar y mirar los juegos.
Compiten con gusto, mastican con gusto la competición.
Así, entretenidos, los abuelos están muertos
ya por las hazañas de sus nietos.
Siguiendo fielmente las reglas del juego.
_
Pero dos mujeres disputan y surge un mito.
Diosa. Monstruo. Amante paciente. Irónica.
Redentora casual de cuanto soy humano.
_
Vuelo. Todo está al revés. ¿Quién entenderá?
Si su mirada es ya de piedra.
Rápidamente obviamos u olvidamos.
Nuestra mirada es veloz, nuestras sandalias aladas.
No está encadenada a la roca junto al mar.
Devoración de lo real velada por los objetos.
El cambio no tiene que ver con el entendimiento.
Mi corazón está parado. Tu rostro en una bolsa.
_

Ahora que soy un rey, esposo de mi esposa,
largamente las horas son una torre que enfría
mis vivencias –otros hablan
de un barco, de un cofre,
de un zurrón, de un ataúd–
Tú eres la puerta por donde escapo hacia el oro.
Tú eres el momento de tensión en el que la realidad
se vuelca, yo sobre ti, ¿tú me esperabas?
Tú, momento mágico, en que revolucionamos
eso que dicen que es el mundo.
_
Nadie comenta nada de mi obediencia, ¿por qué?
Mi modosita resistencia a la tentación.
Mi masculina mojigatería para con el instante
y su seductora esencia de muerte.
_
El hombre, mirado por la verdad, es invisible.
_
Yo soy la excusa para ella.
(¡Ella, que ama las excusas!)



domingo, 9 de noviembre de 2014

Ciertas visiones de Edipo

En un desfiladero sólo cabe un pie
a la vez piensan muchos que
no re-flexionan ni sus pecados ni sus pasos.
-
Layo se estaba dirigiendo al oráculo para preguntarle cómo podía liberar
a Tebas de la Esfinge.
-
Mortificada toda ella por la derrota,
sus cabezas se castigaban
mordiéndose unas a otras hasta desap
¡ah, no! así era la Quimera; la Esfinge
no tiene cabezas, sino alas.
-
Edipo se arranca los ojos (y ve)
con los broches del vestido
de su madre, también.
-
El enigma no trataba del hombre, sino de la unidad:
animal, mujer, humano, yo, día y hora se viven como uno.
-
La Esfinge, si es que se siente y no es
puro espíritu altruista, filantrópica y
antimaterialistamente prometeica, se siente
incomprendida. Incluso en su destrucción
intenta -dejad que me invente
la intención que quiera-
darnos lecciones al pueblo.
-
Es el Destino, con su monomanía,
quien tiene un edipazo de cojones.
Sabido lo cual lo mejor
es castrarse los ojos
para limpiar
de la frente la tentación
de finalidad.








viernes, 31 de octubre de 2014

Mitos deconstruidos: la pitonisa


Destilo los dardos de razón y venganza
–yo soy la serpiente que ha de matar a tu madre–
y te ofrezco veneno tuyo y mío en palabras
de mujer y civilización.

jueves, 30 de octubre de 2014

Mitos deconstruidos: Medusa


Me distraje sólo una vez y ya fui piedra.
Tu amor quería poblado de espejos.
Tu voz. De la que nadie habla. Ellos
erigen en mí la verdad. Yo fui
lejos de tu voz, un instante, piedra.


sábado, 11 de octubre de 2014

Sin título

Bacteria por bacteria,
este es un mundo de asesinos.
Aunque también hay ganado
que se alimenta del sol
e infesta los prados sin piedad.
Sólo el hombre viaja
sobre las piedras. De océanos
y gargantas poco se sabe.







viernes, 18 de julio de 2014

La locura de Áyax

(Sobre Áyax de Sófocles)

Yo soy la prueba que vosotros habréis de superar.
Nacisteis, vivisteis, aprendisteis
para que yo, en el plazo previsto por los dioses,
sobreviva a la razón, la locura,
el cruento asesinato de los monstruos.
_

ÁYAX

He degollado el ganado de la ciudad.
Marquesinas, papeleras, fariseos escaparates.
He hecho ornato en los versos que otros escupieron.
He insultado al alcalde y he dicho cosas terribles de la mujer.
Con la sangre vertida de mis enemigos podría hacer, al menos, cinco ciencias.
He construido avenidas de dolor. He devorado belleza.
Y aún espero el castigo de los dioses.
_

La noche ha de llevarse tu historia y tus armas
al útero de la tierra. De lo contrario, darás alimento
a la civilización; ya sabes, la impiedad, el arte, la violencia,
eso que está tejido no con la fina labor del Destino,
sino con los ojos delirantes de Atenea.
_

No descuides el rito debido a los difuntos,
vaya a ser que tu vida sea ahora un sueño
que no has sabido olvidar.
_

SOL

Este es el plazo dado para sanar de mi locura:
olvidar que te necesito, pues está en mi condición
salir antes de tiempo.
_

¿Cómo puedes tener miedo de que la locura te vea?
_

No ejecutes en el rey tu venganza, sino en su pueblo.
Pero no dañes al pueblo, sino a su ganado.
Siempre que no pises el ganado, sino su sombra.
Y si la sombra cubriera tu pie, haz de tu pie el blanco de tus insultos.
Y si te sintieras insultado, herido por ti mismo,
da por bien ejecutada entonces tu venganza.
Transmite luego la noticia al rey,
al pueblo, al ganado, a su sombra, al pie
que ha de llevarte hasta el vacío lentamente.


(Versiones, junio de 2011 -hacia entradas anteriores-)

domingo, 13 de julio de 2014

Eros y Psique

En la luz se esconde el monstruo.
En la noche profunda oscuridad.
Abrirás la tenue dermis de los días,
con la afilada hoja de tu mirada.


jueves, 10 de julio de 2014

Construir

Teseo es el rey que incumple sus promesas.
Y nos demuestra que no basta con matar
al Minotauro. Tal vez domesticarlo.
Y aquí seguimos todos, magnificando Grecia.


viernes, 4 de julio de 2014

Las serpientes de Laocoonte

Ya hemos comentado cómo las serpientes suponen dos ejes paralelos fundamentales en la composición del grupo. También, cómo las cabezas de las serpientes centran una línea horizontal. Y es precisamente en el mordisco de la serpiente donde se unen la recta con la curva trazada por el cuerpo de Laocoonte. Incluso, si trazamos una línea que comience en los pies del hijo menor, continuaría en la rodilla y los genitales de Laocoonte y se cruzaría con la cabeza de la serpiente. Ese mordisco es el centro de toda la composición.
Otro elemento a destacar es que los cuerpos humanos no se tocan en ningún momento. Sólo están unidos por las miradas y las serpientes. Tampoco se tocan las serpientes entre sí (salvando el hipotético vértice que falta). Y, como hemos dicho ya, las serpientes no tocan el suelo. Ahí reside el valor mitológico de estas serpientes, en el fondo irreales. Con esta disposición su fuerza parece aún más sobrehumana. Y aún más fuerte resulta el carácter simbólico: su poder de anudamiento.
¿Qué puede significar que las serpientes anuden a los seres humanos? La serpiente es un símbolo recurrente en todas las mitologías. Básicamente, podemos agrupar su significación en tres aspectos:
  • El poder engendrador. Tal vez por su relación imaginaria con el pene. La serpiente tiende a ser la creadora del mundo, y aparece como elemento inicial en muchas mitologías.
  • El conocimiento divino. Así lo vemos en el Génesis, pero también es frecuente esta asociación en la mitología griega. Así, la serpiente está relacionada con la ciencia, la medicina y la adivinación.
  • La muerte. De alguna manera, este significado se intrinca en los anteriores. Así, los monstruos griegos, con frecuentes ingredientes serpentinos, suponen pruebas que el héroe ha de superar. La imagen misma de este Laocoonte.
 Así, que los humanos estemos anudados en la muerte es lo que nos otorga ese carácter espiritual. El ser humano, enredado en el devenir del proceso creativo y destructivo, se anuda con un conocimiento de la muerte. Este conocimiento le convierte en un ser trascendente, una vez asumido el dolor, el tiempo y la muerte. En esta obra podemos ver elementos que nos conducen por estas tres interpretaciones de las serpientes:
-El juego comentado con los genitales. El mismo tema elegido, con las dos generaciones, Laocoonte padre y sus dos hijos, uno condenado y otro con posibilidad de salvación.
-El conocimiento forma parte del mismo proceso artístico, especialmente atendiendo al estudio de las proporciones, el cuidado realista al detalle, el estudio anatómico, la estructura de la composición, que en esta obra es especialmente cuidada, hasta rozar la perfección. El propio rostro de Laocoonte, perfecto y máscara a la vez, interrogante.
-El eje central establecido por las mordeduras de las serpientes y el instante fijado en la conciencia del veneno, del dolor, del destino.
La disposición oblicua de las serpientes, curvas pero rectas, no sólo aportan dinamismo a la composición, también se puede interpretar como símbolo mismo de las directrices artísticas, lanzadas por el arco de Apolo. Nos recuerdan también a los “renglones torcidos de Dios”. De hecho, la tradición dice que las serpientes marinas fueron enviadas por Apolo como castigo por haber roto el celibato. Esto resulta paradógico, pues, Apolo, uno de los dioses protectores de Troya, con esta sanción propicia la destrucción de la ciudad. Al mismo tiempo, es el propio pecado de Laocoonte el que jugaría en su contra e impediría que los troyanos escucharan su profecía.

jueves, 3 de julio de 2014

Zoon - Theos

El ser humano es una piedra domesticada.
Un barro robado, masticado.
Mirado de perfil es una tumba, de frente
araña de sus días y ladrillos.
Hermoso escupitajo migratorio también
voy a apretarte gallito, mientras hablaba
feliz con la serpiente.


domingo, 29 de junio de 2014

miércoles, 25 de junio de 2014

sábado, 21 de junio de 2014

Escila y Caribdis

Ha quedado enganchada a un rizo
del tiempo. Valiente, el olvido
a un lado; la temeridad presente al otro.
¿Por qué piensas que hablo de mi alma?


viernes, 20 de junio de 2014

Origen y destino

Migas de pan, baldosas amarillas,
cuentas de un neurótico rosario,
cantos de sirena que nos llevan directos
a la ironía.